FERIA DE DISEÑO MEXICANO

Gaceta: architecture

Proyecto Arquitectura:
Colegio María Montessori

Texto de: Santiago Rivero

Era sólo cuestión de tiempo para que los espacios que albergan y generan conocimiento también evolucionaran.
Campamento
Era sólo cuestión de tiempo para que los espacios que albergan y generan conocimiento también evolucionaran.

Los espacios educativos son normalmente anticuados, las aulas son blancas o grises con pupitres pequeños y sillas nada cómodas. Estos son de alguna forma signos que responden a ciertos modelos educativos basados más en el adoctrinamiento de las mentes que en una búsqueda individual del conocimiento.

Afortunadamente, los tiempos han cambiado y han surgido modelos alternativos cada vez más atractivos para familias jóvenes. Era sólo cuestión de tiempo para que los espacios que albergan y generan conocimiento también evolucionaran, el Colegio María Montessori es prueba de ello.

El proyecto —originado en Mazatlán— fue desde un inicio una invitación a pensar una arquitectura capaz de lidiar con el clima extremoso de la capital turística sinaloense, pero que al mismo tiempo pudiera albergar espacios propicios para dinámicas en donde los niños pudieran experimentar y despertar sus sentidos.

El modelo educativo Montessori es un sistema poco convencional, casi algorítmico, de formación de seres humanos cuyos principios se basan en el aprendizaje didáctico, el libre albedrío de los niños y su autonomía. En otras palabras, le enseña al niño a conocerse a sí mismo y después al mundo.

Bajo esta premisa educativa, arquitectónicamente se generaron espacios que dibujan un paisaje que va hacia el interior erigiendo una especie de aldea, que en su mayor parte se desarrolla hacia sus propios patios. Esta aldea educativa se estructuró en 19 módulos hexagonales que pueden unirse o separase creando diminutas villas o módulos a distintas alturas, procurando luz natural y corrientes de aire a través de tragaluces. Desarrollar una suerte de panal de módulos independientes fue clave a la hora de su construcción, ya que la construcción del colegio se segmentó por etapas. La flexibilidad de dichos módulos permitió una construcción cómoda, donde varios de ellos estaban ya habilitados mientras otros continuaban en proceso.

Para llevar todo acabo, se utilizaron materiales y sistemas constructivos que fueran poco propensos a la corrosión, por ejemplo: el tabique hueco para construir las aulas, que a su vez se contraen al interior para generar un pasillo perimetral porticado promoviendo el aislamiento térmico y presurizando el aire. Este mismo pórtico ayuda a la circulación y ventilación de los espacios mitigando el calor y la humedad.

Dentro de estos módulos se personalizaron los espacios, para responder a las múltiples dinámicas que se encuentran en un colegio Montessori. En él se hospedan todo tipo de ambientes tanto administrativos o directivos, como de recreación, y claro, los didácticos que atienden a varias generaciones, desde los pocos meses de edad hasta los 12 años.

La idea de tomar esta escala generacional como parte esencial del proyecto, atiende puntualmente a sus habitantes. Los vanos triangulares que se distribuyen en todo el completo definen una geometría ágil y lúdica aplicada a la construcción de las ventanas. Esta fluidez permite que todos los que habitan y transitan estos ambientes se amolden a la morfología de los mismos.

Niños y adultos atraviesan el conjunto de villa a villa sin mayor problema armonizando sus actividades y encontrando puntos de encuentro entre ambas generaciones. La idea final es que el aula como célula, así como el sistema en su conjunto permitan que los niños construyan con mayor libertad su propio orden, al mismo tiempo que se relacionan con los adultos.

Se podría pensar que el desarrollo de este proyecto y la libertad que se le otorga a los niños, además de una solución arquitectónica excepcional, configuran un homenaje a María Montessori, creadora del modelo que lleva su nombre. El colegio integra y equilibra varios elementos entre sí: el clima, la utilidad de los espacios, la versatilidad de los triángulos, entre otros elementos.

Es posible encontrar una similitud con las ambiciones de Montessori, quien busco la formación holística de los individuos, un lugar donde no sólo se formaran como personas, sino como miembros de una sociedad diversa, y miembros también de una especie dentro de un planeta que se podría beneficiar de nuestra capacidad.

El desarrollo del Colegio María Montessori invita a la reflexión acerca de cómo nos relacionamos con los espacios y con todos los seres que en él habitamos; desde nuestros compañeros de clase, hasta los animales más minúsculos. La búsqueda de un equilibrio es hoy por hoy fundamental para nuestra supervivencia, y la mejor forma de comenzar el cambio es desde adentro.

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